Nuestro personal de energía lleva adelante recorridos e inspecciones de redes e infraestructura eléctrica de forma periódica. Durante estos procesos de prevención, en muchas oportunidades se detectan elementos extraños en proximidades a transformadores o redes, los cuales deben ser removidos. Lo más habitual son ramas de árboles, nidos de aves, bolsas de nylon, pero en ocasiones se advierte la presencia de fibra óptica, lo cual supone un riesgo aún mayor. Las redes de media tensión operan con niveles de energía que requieren estrictos estándares de seguridad, tanto en el diseño como en la ejecución de cualquier intervención en la vía pública.
Cuando cables de fibra óptica son colocados sin la debida autorización, planificación técnica y/o cumplimiento de las distancias reglamentarias, se genera una situación de alto riesgo para el sistema eléctrico y para las personas. La proximidad indebida puede provocar contactos accidentales, descargas eléctricas, inducción de tensión sobre elementos no diseñados para conducir energía, interrupciones del servicio e incluso incendios. Además, dificulta las tareas de operación y mantenimiento que realiza el personal técnico, exponiendo a los trabajadores a condiciones altamente inseguras.
Es importante señalar que las redes eléctricas son infraestructura crítica para la ciudad. Cualquier intervención sobre postes, columnas o estructuras que forman parte del sistema debe contar con la aprobación técnica correspondiente y ajustarse a la normativa vigente. El respeto por las distancias de seguridad y los procedimientos establecidos es fundamental para garantizar la continuidad del servicio y resguardar la integridad de vecinos, vecinas y trabajadores.



