El sistema de saneamiento de la ciudad está compuesto por más de 400 kilómetros de redes, que recolectan los efluentes cloacales y 3600 bocas de registro, las cuales son de vital importancia a la hora de realizar mantenimiento sobre las redes.
Es frecuente que dentro del sistema se encuentren trozos de madera, restos de construcción, ropa, cubiertos, plásticos, redes y demás objetos que obstruyen la fluidez de los colectores. Cada vez que ocurre algo de estas características, nuestro personal interviene con los camiones desobstructores.
Cuando un colector se obstruye, lo que sucede en principio es reducir la capacidad de transporte y luego ya en un estado más avanzado interrumpe el traspaso y genera un rebalse. Los rebalses son atendidos con celeridad y además de intervenir el colector, se desinfecta la zona afectada por los fluídos.
Es importante resaltar que bajo ningún punto de vista, los colectores pueden funcionar para lo que fueron diseñados, si en ellos se vierten objetos sólidos. Solicitamos a la comunidad, hacer un uso responsable y eficiente del servicio, para prevenir obstrucciones y rebalses sobre la vía pública.


